No me avergüenzo de mi historia

Nací en España aunque soy una mezcla entre gallego y suizo.

Mi raíz gallega proviene de mi madre y la suiza de mi padre.

Me he criado en Suiza aunque no conseguía adaptarme, allí mi tutor decía que no valía y que debería repetir curso porque no llegaría a nada en la vida, etc.

Imagínate recibir esta noticia con 6 años de edad.

Y a esto súmale que mis padres y yo nos estábamos planteando la posibilidad de irnos a vivir a España. El motivo era que querían llevarme a un colegio donde me diesen una buena educación, el colegio privado elegido fue el SEK.

Pero, no me aceptaron. Esto nos pareció totalmente injusto y decidimos probar suerte con otro colegio privado, Los Sauces donde sí que me aceptaron.

Debido al descontento y disconformidad de mis padres con respecto a la opinión de mi tutor, marchamos para España cuando recibimos la oferta de poder estudiar en Los Sauces.

Una vez llegados a España, tuve mi primer examen de inglés a las 2 semanas. ¿Mi nota? Un 8,8 (me acuerdo perfectamente) . Cuando jamás había estudiado inglés y ¿sabes cuál es la primera palabra que aprendí en inglés? Money.

Curioso, ¿a que sí?.

El resultado de mi primer examen de inglés sería motivo suficiente para llamar al señor Andenmatten (mi tutor en primaria) y decirle si era o no válido para los estudios.

Pero decidimos pasar, seguimos a lo nuestro. Mis notas cada vez eran mejores. 9’s, 10’s

Hasta que, llegados a mis 9 años de edad empezaron a bajar considerablemente.

Te preguntarás por qué, Bullying.

Acoso escolar debido a mi sobrepeso. Humillación, agresiones verbales, maltrato psicológico.

Me afectó, como era de esperar y me encerré en mí mismo.

14 años de edad. El bullying cada vez era mayor. Recibí mi primera agresión fisica. Un ojo hinchado y una costilla fracturada.

Necesitaba evadirme y el único lugar donde yo me sentía seguro y sin amenazas cercanas a mí era frente a un ordenador.

Recuerdo que mis padres me pagaban un bono diario en un ciber ya que no disponía de un ordenador propio.

Este costaba 10€/día, es decir, mis padres se gastaban 300€ al mes en que su hijo se sintiese seguro, exceptuando en el colegio donde sí que me sentía incómodo así que siempre y cuando pudiese, al llegar de vuelta del colegio me sentaba frente a un ordenador.

Pero una cosa la tuve clara siempre, quiero conseguir algo grande. No quiero ser una marioneta de la sociedad. Sí que valgo, sé que esa gente se equivoca y también sé que los que no valen realmente son ellos.

Y ahora hago un inciso, este no fue el único problema en mi vida.

La ausencia de mi abuelo paterno fue otro tema que rondaba mucho por mi cabeza, por no hablar de que desconocía el paradero de mi abuela paterna. Jamás la he conocido, sigue con vida pero nunca la conoceré, ya lo he asumido.

16 años de edad. Me escapo del internado de Los Sauces una oscura noche de invierno.

Recorriendo más de 5 kilómetros bosque adelante. Había llegado a un punto donde el bullying me superaba.

Tenía que huir y bendita sea la hora en la que lo hice.

Durante todo este tiempo yo seguía delante de mi ordenador. Diseñando, formándome por mi cuenta, etc. Pero, debido a la excesiva cantidad de ruido que había a mi alrededor, todavía no era consciente de qué quería ser.

Llegados los 18 años de edad

Donde todavía era tímido, introvertido y donde tenía 30kg de peso menos (debido a una dieta súper estricta que yo mismo me impuse y la cual me hizo caer en anorexia) decidí dejar bachillerato y formarme como auxiliar de vuelo en una academia privada en Santiago de Compostela. Así podría aprovechar mis 6 idiomas.

Es aquí cuando del día a la noche me volví extrovertido, a la fuerza eso sí. Imagínate a un auxiliar de vuelo tímido teniendo que hablar con 300 pasajeros en cada vuelo. No podía ser, así que, me fui soltando poco a poco, ya no había nada a lo que tenerle miedo.

En ese grupo estaba una chica de la cual me enamoré perdidamente.

Aunque a los pocos días ella ya estaba con otra persona.

Otro rechazo más pensé.

¿Qué estaré haciendo mal?, ¿por qué todo el mundo me rechaza? Pensé.

Durante estos 6 meses no disponía de un ordenador cerca pero tampoco lo vi necesario al sentirme seguro y cómodo con los demás compañeros. Durante esa época me topé con señor deporte.

La natación me hacía sentir útil, me hacía auto superarme y a mayores, me veía cada vez mejor físicamente lo cual me hacía ganar autoestima y confianza en mí mismo.

20 años de edad:Me convierto en una nueva versión de mi mismo.

Un chico atlético, extrovertido, culo inquieto, gracioso, seguro de sí mismo y de sus posibilidades y valores.

Necesitaba hacer cosas distintas seguido y pensaba cada vez con más claridad.

Puede parecer que podría llegar lejos pero todavía no sabía qué iba a hacer con mi vida ya que recibí 1 rechazo más.

Una entrevista en Austria para la aerolínea Fly Niki para la cual recorrí 5000km en avión ida y vuelta y total para llegar y decirme que no puedo optar al puesto de trabajo por desconocer quién es el viceprimerministro de Austria y cuantas veces Niki Lauda había ganado el campeonato de la Fórmula 1 con la escudería Ferrari.

Sí, puede sonar increíble pero no me cogieron por desconocer estos dos datos.

Otro rechazo, otra injusticia.

¿Qué estaré haciendo mal? Me repetía una y otra vez.

Enfadado con el mundo decidí darle una segunda oportunidad al diseño

Mi verdadera vocación por aquel entonces.

Volvi a refugiarme más de 8 horas al día frente a un ordenador.

Aunque no me permitía vivir de ello, ganaba 40€ por cada flyer promocional diseñado y solo conseguía captar 1 cliente cada 15 días como muchísimo.

Seguí formándome, quería apostar por esto.

Sabía que algún día viviría de ello a pesar de que mis padres no me apoyaban y me obligaban a seguir estudiando algo que realmente no me gustaba ni me aportaba nada de valor en cuanto a las metas que yo quería conseguir.

Fue una dura batalla y me preguntaba a mí mismo:

¿cómo puedo convencer a mis padres de que me dejen dedicarme 100% al diseño sin tener que ir a estudiar algo que no me gusta?

A esto hay que sumarle que tuve mi primera entrevista como diseñador web y el señor que me entrevistó me dijo textualmente “no tengas prisa por volar, sigue formándote” y me lo tomé como un reto.

Me volví loco, empecé a comprar formaciones de 1000€/2000€

Esto mis padres no lo sabrán a no ser que algún día aterricen en esta página pero, todo lo que ganaba diseñando míseros flyers era para reinvertir en mi propia formación.

Me lo gastaba todo en cursos online como un jodido obseso.

23 años de edad. La idea de negocio que tenía en mente cada vez empieza a ir más para arriba.

Empezaban a encargarme webs, pocas pero ya me permitía tener unos 500€/mes de ingresos.

¿A dónde iba a parar ese dinero? A formaciones.

Recuerdo no haber salido de fiesta durante años y no comprarme ni una sola prenda de ropa. Invertir en mi propia formación me parecía la forma más viable de alcanzar mi meta. La de dedicarme al 100% al diseño y tener un negocio rentable.

Mi abuelo era un hombre de negocios. Accionista y dueño de un banco suizo.

Me encantaría haber recibido consejos por parte de alguien de este gramaje para ayudarme a escalar mi negocio pero no lo tuve.

Las ventas eran bajas y todavía no podía vivir de ello.

Pero con 24 años me topé con el blog de Javier Elices, Dean Romero, Álex Novás y Víctor Martín. A quienes idolatraba ya que gracias a los consejos que publicaban gratuitamente en su blog cada vez conseguía más visibilidad y más ventas.

Solamente 1 año después, todos estos referentes que te menciono anteriormente, pasaron a ser mis clientes.

Querían que yo les hiciese sus páginas de venta, webs, etc.

Imagínate mi cara.

Este fue mi primer coqueteo con el sentimiento de aceptación y reconocimiento.

Decidí dar lo mejor de mi y así fue.

De un mes a otro empecé a tener 3/4 encargos web al mes. Empezaba a ganar bien y me posicioné como referente en el sector.

Con 25 años de edad fundé mi negocio de marca personal Pabloandre.com donde cada vez más clientes me ofrecen diseñar sus webs (unas 6/7 al mes).

Ya vivía de ello.

La famosa bola de nieve con la que tanto soñé había cobrado vida y sería la herramienta perfecta para proponerme el hecho de devolverle a mis padres los más de 150.000€ que han invertido en mi formación ofreciéndoles así una vida cómoda, plena y feliz.

Y en la actualidad, con 27 años de edad me dedico a ayudar y formar a otras personas a que consigan lo mismo. Vivir de su negocio en internet.

Entendí la importancia de tener una estrategia de ventas automatizada y oculta detrás de cada negocio. Una web por sí sola no funciona, lo he comprobado cientas de veces, olvídate. Lo que hace que vendas es la estrategia.

Y son cada vez más las empresas que por una parte me piden que me ocupe de su estrategia de ventas, de que forme a sus trabajadores y por otra parte, tengo una academia online donde cada vez tengo a más alumnos que quieren vivir de las ventas online.

Por algo será.

Ahora párate a pensar.

Formo y ayudo a otra gente a vivir de internet como yo mismo hice, consigo cada vez clientes de más calidad, empresas que me confían su estrategia de ventas online.

Algo hice bien, no cabe ni la menor duda.

Esta es mi verdadera vocación, a pesar de no haber tenido la suerte de tener a alguien que me aconsejase qué hacer y qué no, yo sí que puedo hacerlo.

Me propuse ayudar y formar a todo aquel que así lo quisiera.

Y ya no me conformo con conseguir casos de éxito, voy a construir un puto legado.

Y ahora es cuando me pregunto:

¿Qué diría ahora el tutor que tuve en suiza?, ¿seguiría opinando que no llegaría a nada en la vida?, ¿me habrían aceptado en el SEK sabiendo todo esto?

Si, pero para ellos ya es tarde.

Para tí todavía no lo es.

Yo ganaré dinero contigo pero quiero que tú ganes mucho más conmigo.

Muchos de mis clientes me dicen que más que un proveedor de servicios me convierto en el ángel de la guarda de su negocio.

Rechazo más proyectos de los que acepto

No solo por falta de tiempo, que también, sino que me he comprometido a trabajar únicamente con particulares y empresas que realmente considere merecedores de recibir mi ayuda. No es que sea dios, me encanta el marketing ético y si tu empresa no me representa, siento decirte que no trabajaremos juntos.

Mi capacidad para solucionar problemas

Mi historia de superación y la cantidad de problemas que he resuelto con mi propio negocio y los de mis clientes me han ayudado a desarrollar una habilidad para no solo resolver cualquier problema que se me presente sino que siempre te ofreceré 3 soluciones distintas para resolver el mismo.

Mis valores y educación por encima de todo

Ya has visto que no me corto un pelo al hablar, hoy en día se llevan mucho las corazas y me imagino que lo último que querrás ver en el profesional que contrates es la ausencia de claridad, transparencia y puntualidad. Si quieres trabajar con alguien que de verdad se involucre, soy tu hombre.

Pero ... ¿qué es de tu proyecto?

Hablemos acerca de tu negocio.

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